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Columna : Salud mental de las niñas y niños en tiempos de pandemia

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La situación epidemiológica por la que atravesamos representa un escenario nuevo para la sociedad. No sólo para los encargados de tomar decisiones, sino también para personas comunes que, en un tiempo acotado, nos hemos visto bombardeados de información, lo que puede causar inquietud e incertidumbre no sólo en la población adulta, sino también en los niños y niñas quienes son receptores silenciosos de todo lo que ocurre a su alrededor.

Las respuestas esperables en situaciones de crisis, pueden ser: miedo intenso, angustia, ansiedad, ira, irritabilidad, falta de concentración, problemas de insomnio, entre otros y los niños y niñas no están exentos de estas emociones, las cuales si no son consideras y tratadas oportunamente pueden generar dificultades, al igual que ocurre con los adultos.

El confinamiento, cierre de los colegios, parques y lugares de esparcimiento han llevado a los menores a una situación de aislamiento social y, junto con ello, a una interacción aumentada con el mundo virtual. Estos cambios generan confusión en los niños y niñas y requieren de adultos que puedan guiar y orientar esta nueva realidad, lejos de la sociedad a la cual estaban acostumbrados.

Si a lo anterior se suma que muchos padres han debido orientar académicamente a sus hijos, sin las herramientas adecuadas para ello, además de encontrarse en teletrabajo o si la familia ha debido enfrentar la enfermedad o muerte de un familiar cercano o bien la cesantía, pensar en la salud mental de los menores del hogar resulta un desafío altamente exigente para los padres y/o cuidadores principales de la población infantil.

Es importante entender que ante situaciones de crisis lo primero es mantener la calma, existen tantas dificultades en la crianza de manera habitual, que mantener la calma en estos momentos no resulta fácil, sin embargo, somos los adultos quienes debemos guiar el proceso de enfrentamiento adecuado de los niños, para que esta experiencia resulte lo más positiva posible, para ellos, y sin repercusiones en su futura salud mental.

La organización panamericana de la salud entrega una serie de recomendaciones para guiar el impacto que pueda provocar en los niños esta situación, lo primero es “ayudar a los niños y niñas a encontrar formas positivas de expresar sentimientos perturbadores”, si logramos identificar oportunamente el miedo, la ansiedad o la tristeza que puedan sentir los menores y hablar de ello claramente puede minimizar significativamente los efectos secundarios que provocan en los niños, ahora bien, de pronto si conversar resulta complejo, enseñarles diferentes métodos que ayuden a expresar sus sentimientos, aveces un dibujo, un cuento creado por ellos puede evidenciarnos mas claramente lo que sienten y los aqueja.

Mantener a los niños y niñas cerca de sus padres y referentes afectivos, si esto no genera efectos negativos en los menores, mantener el contacto lo más fluido posible, el aislamiento ha llevado al distanciamiento de abuelos, tios, amigos, pero existen nuevas formas de mantener los vínculos, realizar videollamadas, guiadas según la edad del menor ayuda significativamente a los menores a enfrentar estos momentos de crisis.

También señala la importancia de “mantener las rutinas familiares”, si bien el estar confinados cambio la rutina familiar es importante lograr diferenciar entre los días de semana y fines de semana, «valorar las pequeñas cosas del dia a dia» y convertirlas en nuevas ritos familiares, actividades como dedicar tiempo a cocinar en conjunto, juegos de mesa, leer cuentos, ver películas entregaran herramientas no solo para poder enfrentar esta pandemia sino que fortalecerá positivamente los vínculos familiares y junto con ello brindará seguridad a los más pequeños del hogar en medio de tanta incertidumbre.

Por otro lado la organización panamericana de la salud nos invita a “Cuidarnos”, se puede ayudar mejor a los niños y niñas si nosotros logramos identificar nuestros sentimientos y la manera de como manejamos nuestras emociones, “no escondernos” conversar en familia las emociones de todos, esto, según la capacidad de entendimiento y edad que tengan los niños y niñas, pero siempre tratar de incluirlos y hacerlos parte de este proceso, recordarles que esta es una situación transitoria y que todos los sentimientos son aceptables y se pueden sobrellevar.

Es importante no olvidar a los pequeños del hogar esta crisis sanitaria puede convertirse en un beneficio si como padres o cuidadores principales de niños y niñas logramos identificar las necesidades emocionales de los menores y guiarlas de forma oportuna.

 

Por Mg. Jenny Katherine Caniupán Caniupan

Enfermera docente, Departamento de Pediatría

Universidad Autónoma de Chile

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